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Jorge Javier Vazquez, invitado a comer por Juan El Golosina en Madrid



Crónica, por Jorge Javier Vazquez

 

Juanito El Golosina llevaba invitándome a comer un arroz en La Pesquera desde el principio de los tiempos y yo no sabía cómo escabullirme. Hasta que al final decidí aceptar su invitación el pasado domingo. Me sorprendió que a P. no me costara nada convencerlo. Es más, recibió la invitación con alborozo. Claro, lo que él no sabía es que El Golosina también comería con nosotros. Cuando se lo dije arrugó el morro y acto seguido me sumergí en el último de Donna Leon -mi autora de novela negra favorita- porque detecté que se avecinaba tormenta. A los cinco minutos, cuando supuse que el cielo había escampado, le conté que también vendrían Marisol y Antonio, «y así nos ayudarán a amortiguar la chapa de Juanito».

ramon mesas y jorge javier vazquez

Fotografía en La Pesquera de Madrid: D. Ramón Mesas junto a Jorge Javier Vazquez

El domingo amaneció soleado, lo que ayudó a sobrellevar el camino hacia el restaurante. Yo les pedía disculpas a Marisol y Antonio por meterles en semejante lío y ellos iban un poco apurados porque les parecía de mucho morro presentarse a comer por la cara. Pero lo que intuía yo que iba a ser un horror se convirtió en un planazo. Si, Juanito El Golosina no dejó de largar durante toda la comida pero nos dejó a todos con la boca abierta. Hechos trágicos como las palizas que le pegaba su padre a los nueve años por ser maricón los convertía en piezas cómicas, se emocionó cuando recordó cómo conoció a Lola Flores y se le hizo un nudo en la garganta cuando hablamos de la desaparición de Carmina Ordóñez.

Yo le hacía preguntas que jamás me atrevería a hacerle en un plató, pero Juanito no soltó prenda: «En mi vida he traicionado a nadie. Lo juro por ella». Y cuando dice «Ella» todos sabemos que se refiere a Lola, a la que este mes le dedican un reportaje precioso en Vanity Fair. En un momento dado se acerca un camarero y le dice a Juanito: «Que si puedes ir un momento a la otra mesa». Me giro y en la otra mesa están Fernando Fernández Tapias, Nuria González, Cari Lapique, Carlos Goyanes y Jaime de Marichalar.

Marichalar tenía buen color -en la cara, digo, porque todos los demás los llevaba repartidos entre la americana, el pantalón y la camisa- y mejor planta que en la tele. Estuve a punto de acercarme a decírselo, pero no me atreví. Más que nada porque me hubiera salido el instinto comercial y le hubiera invitado a Sálvame. A P. y a mí nos hace mucha gracia Lapique porque entre nosotros nos llamamos «Cari», y después de darme dos besos P. le hace un riguroso examen que la señora pasa con holgura: «Joder, vaya cuerpo tiene la tía». Y tiene razón. Ojalá tuviera yo sus piernas y me quedaran así los vaqueros.

 

juan el golosina en la pesquera de madrid 2010

Juan El Golosina, relaciones públicas de La Pesquera de Madrid.

En fin, que nos lo pasamos muy bien y acabamos el arroz queriendo más al Golosina. Antes de despedirnos, Antonio se hizo con una tarjeta en la que rezaba la siguiente letrilla: «De la isla a La Pesquera El Golosina te espera». «No es para llamarle -se excusa mi amigo-. Las utilizo para filtros. Igual que los recordatorios de la muerte de mi madre». Pues con lo que fuma la tendrá siempre muy presente, pienso yo para mi capote.

**  Haz click aquí para leer el artículo completo escrito por Jorge Javier Vazquezen su crónica para El Mundo

http://www.elmundo.es/papel/2010/04/17/laotracronica/23895939.html

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